La forma en que las historias de un tal Sr. Pato de Duckburg se han extendido por todo el mundo puede considerarse sin duda un fenómeno internacional. Hoy parece indiscutible, y así lo confirma el blog informativo de Andreas Platthaus en FAZnet el 8 de abril de 2010, que los sobrinos de este ingenioso personaje de la serie cómica deben sus nombres a la traductora alemana Erika Fuchs. Fue ella quien en 1951 rechazó la idea de adoptar los nombres daneses de hucha Rip, Rap y Rup -como ocurre en Islandia, donde nuestros sobrinos se llaman Ripp, Rapp y Rupp- como nombres para los miembros más jóvenes de la familia Duck. Según Andreas Platthaus, Erika Fuchs se ciñó a la verdad, a Tick, Trick y Track, porque, continúa Platthaus, "al fin y al cabo, las revistas alemanas han arrendado la verdad". Quizá ésta sea también una característica del internacionalismo: los alemanes siempre tienen razón. Pero también hay otro mundo, o más bien muchos otros mundos, y Sarah Ortmeyer deja clara esta sencilla verdad de una forma muy humorística en su ingenioso libro; una pequeña selección: Knatte, Fnatte, Tjatte (Suecia), Kwik, Kwek, Kwak (Países Bajos), Bulik, Dulik, Kulik (República Checa).
Exposición:
Kunstverein Heilbronn, 27/3-30/5/2010